Consejos para el Camino de Santiago

Si nunca antes has hecho el Camino de Santiago intentarás informarte sobre muchos aspectos, qué llevar en la mochila, dónde dormir, cómo son las etapas…
Es muy normal que la primera vez cometas pequeños errores.
Aquí abajo leerás algunos consejos para que tu Camino de Santiago te resulte lo más cómodo posible.

El equipamiento

  • La mochila: el complemento principal y lo que conlleva muchas dudas. ¿Pequeña o grande? Hay quien dice que cuanto más pequeña mejor. Yo digo que ante la duda mejor una grande ¡pero ojo!, una mochila grande puede hacer que sientas la tentación de meter más cosas de las necesarias.
    Con una de 40 litros puedes tener suficiente.
    Importante que sea ergonómica, ajustable y con muchos bolsillos.
  • Calzado: nunca, nunca estrenes calzado nuevo. Es muy importante que lo hayas utilizado anteriormente. Lleva zapatillas deportivas cómodas o botas ligeras. No te vas al Himalaya por lo que calzarte unas botas de trekking es absurdo.
  • Calcetines: tanto o más importantes que el calzado. Muchos peregrinos ignoran su importantancia, adquiere unos pares que sean de calidad. No escatimes.
    Has de evitar el exceso de sudoración en los pies para que no aparezcan las ampollas. Si es necesario, cámbiate de calcetines a mitad de etapa.
  • Chubasquero: el norte de España es una región donde suele llover mucho, incluso en verano, por eso esta prenda no debería faltar. El chubasquero es más cómodo que el poncho pero suele ocupar más espacio. Si vas a estar pocos días en el Camino y viendo que la previsión meteorológica es favorable podrías prescindir de llevarte chubasquero y comprar un poncho de bolsillo si hiciera falta.
  • Prenda de cabeza: totalmente obligatoria en verano y casi en otras épocas del año. Son muchas horas caminando y la radiación solar hace mella. No sería buena idea acabar la etapa con una insolación.
  • Ropa: la justa y necesaria. En casi todos los albergues hay lavadora y secadora. Si compartes lavado, con un par de euros tendrás la ropa limpia y preparada para la siguiente jornada.
  • Saco de dormir: intenta llevar uno que abulte lo menos posible. En los meses de frío, aunque los albergues disponen de calefacción, conviene llevar uno que abrigue.
  • Artículos de aseo: lleva el gel, dentífrico, chamú, crema solar, desodorante… en los formatos más pequeños que puedas. Te podrías ahorrar más de medio kilo de peso si lo haces así. Si se te acaban pues compras más.
  • Botiquín: en muchas guías aparece como imprescindible pero al no ser que necesites algo de uso diario como medicación, no te hará falta. Si necesitas algo concreto lo compras en alguna farmacia o tienda
  • Bastones: ayudan a que las piernas no se carguen en exceso. Si nunca antes los has utilizado conviene practica con ello antes de empezar el Camino.

Preparación previa

  • ¿Qué camino elijo? si es la primera vez y vas para pocos días te recomiendo el Camino Francés desde Sarria hasta Santiago de Compostela. Son unos 6 días, el trayecto es fácil, tienes muchos alojamientos y restaurantes para elegir, hay tramos de gran belleza y siempre hace especial ilusión el poder llegar a Santiago en el primer Camino. Por contra, este tramo está masificado de peregrinos especialmente en verano.
  • La credencial: entérate si cerca de tu domicilio hay algún lugar donde la expidan. Si te toca desplazarte y perder tiempo para conseguirla no merecerá la pena. Infórmate en qué lugares de donde inicies el Camino la puedes conseguir.
    Por cierto, no deberían cobrarte más de dos o tres euros.
  • Preparación física: si habitualmente haces deporte o sales a caminar no supondrá ningún esfuerzo extraordinario.
    Si no haces nada de ejercicio si que conviene que durante semanas previas salgas a andar (con el calzado que utilizarás). Si puedes sal a diario, si vas mal de tiempo intenta no coger el coche para desplazamientos cortos (todo suma), y en los días con más tiempo pégate una buena caminata. Ves aumentando la distancia a medida que se acerque la fecha del inicio del Camino.
  • Preparación del viaje: una vez que ya hayas elegido el lugar de inicio y el lugar de fin, mira los horarios y combinaciones para llegar y regresar. Si puedes escoge mientras se pueda el avión, puedes ganar un día y no tiene porqué ser más caro que el autobús o el tren.
  • Preparación mental: aquí te diré que con tener ganas e ilusión será suficiente.
  • Preparación de las etapas: ten más o menos previstas las etapas que vayas a hacer pero es importante que también dejes pie a la improvisación y poder varias las distancias o los finales de etapa si lo consideras necesario o simplemente porque te apetece.
  • Artículos de valor: joyas, portátiles, el GPS, relojes caros… ¿de verdad son necesarios para el Camino? No te los lleves. Aunque los robos son escasos en el Camino siempre existe la posibilidad de llevarte un disgusto.

Alojamientos

  • Albergues, hoteles, pensiones… tú decides. Pero el auténtico espíritu del Camino se respira en los albergues tanto públicos como privados. Son algo más incómodos, lo sé, pero también más económicos y en algunos, los hospitaleros se comportan extraordinariamente bien con los peregrinos. El ambiente es más cálido que en los alojamientos tradicionales, se conoce a más gente y en algunos ofrecen hasta cenas comunitarias. Si vienes al Camino es para vivir el Camino, para dormir en hoteles ya están el resto de viajes.
  • Si eliges pernoctar el albergues, ¿públicos o privados? los privados suelen tener mejores servicios (no siempre). Hay albergues públicos gestionados por cofradías, asociaciones, entidades… que están realmente bien y además son unos euros más baratos. Mi consejos es que mires las guías previamente compares los servicios que ofrecen, la hora de cierre, ubicación…y escojas el que más te convenga.

Comer y beber

  • Hidratarse: por lógica todos sabemos de la importancia de beber cuando hacemos un esfuerzo físico pero hasta el más concienciado a veces se le olvida. No esperes a tener sed para beber, lleva siempre tu cantimplora o botella a mano para ir bebiendo de manera constante.
    Bebe algún refresco o alguna cerveza pero con mesura porque el alcohol deshidrata.
    Observa la orina, si es demasiado oscura quizá tengas problemas de hidratación.
  • Comer: sabiendo que durante varios días estarás caminando veintitantos kilómetros no hace falta decir la importancia que tendrá la alimentación.
    Desayuna bien y come una o dos veces más durante la mañana. Tienes que meter mucha más energía que en tu vida diaria. Por esta vez, las calorías serán tus aliadas que se irán perdiendo a lo largo del camino.
    ¡No descuides la alimentación!

Consejos para el transcurso de las etapas

  • Descansa: sí, descansa siempre que lo necesites. Si vas con alguien que va más rápido él o ella debería ir a tu ritmo y no al revés.
    Tampoco hay verdaderas razones para ir con prisas y cansarte más de la cuenta.
    Contempla la posibilidad de recortar alguna etapa si lo ves necesario, no hay que llegar exhausto/a a los finales de etapa. Al Camino se viene a disfrutar y no a padecer.
  • Estira: dedica unos minutos, ¡solo unos minutos! a estirar piernas, brazos y cuellos al finalizar la etapa. Puedes aprovechar para realizarlos mientras esperas a que abran el albergue o estás en la cola para alojarte.
  • Alerta con el tráfico: cuando pensamos si el Camino es peligroso pensamos en robos, asaltos, violaciones… pero con más frecuencia de la deseada surgen noticias de peregrinos atropellados por vehículos. Así que mucha precaución al cruzar carreteras.

Mi consejo favorito

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